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lunes, 11 de marzo de 2013

FRANK BORZAGE REVELADO: LUCKY STAR (1929)


Título versión española: Estrellas dichosas
Duración: 90 minutos
Nacionalidad: EE UU
Dirección: Frank Borzage
Guión: Sonya Levien, basado en una historia de Tristram Tupper
Fotografía: Chester A. Lyons, William Cooper Smith
Reparto: Janet Gaynor, Charles Farrell, Guinn «Big Boy» Williams, Paul Fix
Producción: Fox Film Corporation


El sentido y la significación de Hollywood revelado I (por extensión, de toda la serie) descansan sobre una elección básica y fundamental, a saber: los directores que brillan en la penumbra y es justo que sean «revelados». Frank Borzage siempre lo tuve en mente como el incuestionable. Y es curioso, porque lo realmente justo sería que no apareciese en este listado de realizadores. Lo cabal y juicioso sería que todo buen aficionado al cine lo tuviese hoy presente. Que estuviese al tanto de su obra, al menos tanto como pueda estarlo de personalidades del celuloide como John Ford, Alfred Hitchcock, Billy Wilder o Fritz Lang. Me temo que no es así, cuando, a mi parecer, Borzage es uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos.

Pionero del cinematógrafo. Ganador de dos Premios de la Academia de Hollywood (cuando recibir un Oscar significaba algo). Director reputadísimo durante décadas, adorado por los actores y actrices que trabajaron bajo sus órdenes. Realizador sensible y exquisito como pocos, no ha tenido rival a la hora de llevar a la pantalla el milagro del amor. El cine de Borzage no es, en rigor, cine romántico, de amor ni de amores. Va mucho más allá de eso. Es «Frank Borzage, amor inmortal en primer plano»: capítulo 4 de Hollywood revelado I:


«Un buen número de actores, actrices y directores de la etapa silente del cine no son capaces de adaptarse al nuevo horizonte de las películas habladas. No es éste, sin embargo, el caso de Borzage. El cineasta pasa esta instrucción con éxito, con oficio y buen hacer. Pero, siendo él el mismo, ya nada en el arte cinematográfico es lo mismo. Con el despegue del cine sonoro y hablado, el halo de irrealidad, el lenguaje preciso de los sueños, la potencia visual de las imágenes, la intensidad dramática, todo el encanto emanado de los films silentes baja muchos grados. El realismo ha triunfado sobre la entelequia, la materia ha ganado terreno a la idea. Asimismo, la imaginación retrocede al ritmo que avanza la explicación, la sugestión pierde la partida a la conciencia, la insinuación cede el paso a la indicación. La imagen, en fin, ha quedado relegada a ilustración, a mero acompañante de la palabra. El continente eclipsa al contenido, el significante al significado.

Semejante trastorno del orden fílmico no podía dejar de impactar, ni tener notables consecuencias en el cine; especialmente, en Borzage. Porque el cine de Borzage significa, acaso más que en ningún otro director, la quintaesencia de la mirada, el cine en estado puro, allí donde la imagen siempre está por encima de la palabra. »

FERNANDO R. GENOVÉS


La filmografía de Borzage cuenta con más de cien títulos. Con todo, hay cuatro títulos consecutivos en su obra Seventh Heaven (1927), Street Angel (1927), The River (1928), Lucky Star (1929)— con los que alcanza la perfección y la gloria. Cuatro películas mudas de una calidad y belleza insuperables; dicho sea respecto a la producción del propio Borzage, pero también en la amplia perspectiva de la Historia del Cine. Las cuatro películas están protagonizadas por Charles Farrell. Tres de ellas, por Janet Gaynor, por aquellos años estrella fulgurante de la Fox. La historia que protagoniza la pareja en Lucky Star me emociona y conmueve hasta lo más profundo.


Lucky Star: la historia de amor, como no puede ser de otro modo en un film de Borzage, de dos seres frágiles y puros, por medio de cuyos sentimientos van modelándose mutuamente, como se esculpe casi por encanto la existencia de dos personas. Aunque la influencia es mutua, advertimos un eco del mito de Pigmalión en este relato pulcro de existencias incompletas que sólo el Amor es capaz de fundir en un abrazo que todo lo sana y todo lo cura. Para siempre.

En el cine de Borzage los protagonistas no se aman hasta que la muerte los separe. Es la muerte la que, después de todo, los une y los eleva hasta la eternidad, hasta la inmortalidad. No haber visionado esta película es… de pecado mortal. Y no digo más.




Reproduzco a continuación un interesante reportaje televisivo sobre la obra de Frank Borzage:




2 comentarios:

  1. De nuevo felicidades por el libro. Pues si no posteas a este director ni lo conocía y claro no he visto estas pelis, las cuales paso a tratar de bajarmelas a ver si las encuentro, porque la historia parece muy bonita, estas historias de amor siempre me conmueven. Magnifico el trabajo que estás haciendo trayendonos a estos casí desconocidos.

    Salucines.

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    1. Gracias, Susan. Pues ya ves, ésa era y es la idea: "revelar" cineastas y películas de primera que muchos aficionados no conocen lo suficiente.

      Una gran romántica como tú disfrutará mucho con el cine de Borzage. Y todavía más con el de Clarence Brown, el director de cabecera de Greta Garbo.

      Salucines

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