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lunes, 15 de abril de 2013

GORDON DOUGLAS REVELADO: BARQUERO (1970)


Título versión española: Los forajidos de río Bravo
Duración: 115minutos
Nacionalidad: Estados Unidos
Guión: William Marks, George Schenck
Música: Dominic Frontiere
Fotografía: Gerald Perry Finnerman
Reparto: Lee Van Cleef, Warren Oates, Forrest Tucker, Kerwin Mathews, Mariette Hartley, Marie Gomez
Producción: Aubrey Schenck Productions / United Artist

Gordon Douglas no podía faltar en la selección de cineastas que dan cuerpo a nuestra obra Hollywood revelado. El hecho de aparecer en el Índice del primer volumen podría interpretarse como un mérito especial, un privilegio. Tal vez. Lo importante es que consta en el listado de directores brillando en la penumbra por méritos propios. Que conste.

«Gordon Douglas, por tanto, podría recibir varios apelativos a la hora de referirnos a él: todoterreno, mercenario, de plantilla, intercambiable, de serie B… tal vez nos sería posible bautizarlo con todos al mismo tiempo, e incluso añadir algún otro: ayuno de profundidad, plano, de tebeo, de tercera categoría, cineasta «popular»… Pero le adjudicaríamos estos calificativos, y algunos más, si, y aquí viene la matización, deseáramos circunscribirlo a una noción anacrónica y anatópica aplicada a él, la de cinéma d’auteur. Gordon Douglas no es un «autor de cine», sino un «director de cine», e incluso un realizador notable, conocedor de su oficio y digno hacedor de todo tipo de largometrajes. Pero no más. Porque eso es lo importante en Gordon Douglas: no pretendía poner su firma en guernicas bélicos, rondas nocturnas policíacas o girasoles románticos. Douglas se limitó a dirigir guiones y, unas veces con un plantel de actores de relumbrón, y otras con presupuestos más bajos e intérpretes de segunda fila o principiantes, acabó por ofrecernos productos que cumplían su cometido y resultaban de total corrección para el fin que pretendían, es decir, para el único fin que pretendían: entretener.»

JOSEP CARLES LAÍNEZ, Hollywood revelado I.
Capítulo 7. «Gordon Douglas, mero cine»


Gordon Douglas no es, en efecto, un «autor de cine», tampoco un cineasta ejemplar ni siquiera un gran director de cine. Y, de ninguna de las maneras, un director «de culto»: la crítica, ordinariamente, lo desdeña, cuando no desprecia. No hace películas «raras» ni «de vanguardia» ni incomprensibles ni para minorías o élites. Demasiado popular y comercial para ser apreciado por los entendidos en esto del cine, Gordon Douglas es, no obstante y a mi juicio, un director imprescindible.

No puede entenderse Hollywood (y este es uno de los propósitos de la obra) sin adentrase y examinar la producción cinematográfica de un director como Douglas. Hay otros nombres además del suyo, característicos de una determinada manera de entender y hacer cine, igualmente dignos de ser escogidos y reseñados aquí y allá, tipos que se ajustan a lo que los antiguos romanos denominaban aurea mediocritas. Mas no todos lo que son pueden estar. Lo relevante es que Gordon Douglas está; y es… quien es.

Con casi cien películas en su haber, Douglas es un director que amaba el cine, que disfrutaba haciendo películas, y eso se nota en el resultado. Este producto final no será, por lo general, una obra maestra, pero si un trabajo honesto, bien facturado y entretenido. Mi memoria de tantísimas tardes que pasé en los cines de barrio de mi infancia y juventud, disfrutando sin descanso de películas en pases de sesión continua, es inseparable de los films realizados por Douglas: de aventuras, de ciencia-ficción, del Oeste, policíacos, de detectives. Películas con las que uno se lo pasaba muy bien, con las que, poco a poco, con el pasar de los años, aprendió también a amar el cine, no necesariamente de manera militante ni masoquista.

Películas comerciales y de entretenimiento las hay buenas, mediocres y malas. Lo mismo que en las de carácter «independiente», de «arte y ensayo» y demás. Douglas realizó bastantes películas buenas y más de una obra maestra. Referiré algunas de estas producciones: Nevada (The Nevadan, 1950); Sólo el valiente (Only the Valiant, 1951); Mara Maru (1952); La humanidad en peligro (Them!, 1954); Quince balas (Fort Dobbs, 1958); Emboscada (Yellowstone Kelly, 1959); Misión en la jungla (The Sins of Rachel Cade, 1961); Río Conchos (1964); Hacia los grandes horizontes (Stagecoach, 1966) [sólo Gordon Douglas se hubiese atrevido a hacer, sin complejos, un fenomenal remake de un clásico intocable como ¡La diligencia! de John Ford); Harlow, la rubia platino ((Harlow, 1965); Chuka (1967); Los forajidos de río Bravo (Barquero, 1970)… No está nada mal, ¿verdad?



Barquero, una de últimas cintas rodadas por Douglas, es el título que traigo hoy a cuento. Una película que aprecio mucho. Con una estética próxima al spaguetti western, está, no obstante, templada por el buen hacer del mejor cine de Hollywood: moderación en las experimentaciones técnicas y visuales, magníficas interpretaciones, claridad narrativa, respeto al espectador. 

La trama es típica del género: una banda de forajidos, comandada por el personaje que protagoniza Warren Oates, portando una carreta valiosa que contiene el producto de los últimos golpes de la banda, llega a un pueblo fronterizo con México con la intención de cruzar el río y ponerse a salvo. Río caudaloso y bravo, es preciso franquearlo en una barcaza. En el poblado, Travis (Lee Van Cleef) es el propietario del embarcadero, de un negocio con el que se gana la vida: pasar a clientes, sus bestias y enseres, a ambos lados del río montados en la barcaza a cambio del pago del servicio. No, no es otro villano... Por esta vez es el héroe.


Travis se resiste a llevar en la gabarra a los forajidos que huyen de las fuerzas del orden. No porque no quieran pagar el peaje, ni para ganar tiempo y caigan en manos de la justicia, ni porque le caiga mal el rufián, que también. Sencillamente, el negocio que mantiene tiene reservado el derecho de admisión y además no se deja avasallar por nadie. No es un justiciero ni un ciudadano modélico y sacrificado, pero es un buen ciudadano, un empresario que defiende su medio de trabajo y sus posesiones.

Pocas veces hemos visto a Lee Van Cleef en papel protagonista de un film. Pocas veces ha compuesto un papel con tal convicción y profesionalidad. Barquero es un western magnífico, a ver, muy recomendable, dirigido por Gordon Douglas.





2 comentarios:

  1. Pues apuntado queda Gordon Douglas y su "Barquero", aunque el western no se encuentre entre mis géneros favoritos, ejem.

    Un saludo

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    Respuestas
    1. Pues tú tranquila, amiga Mara, si no te chifla el western, hay otros géneros interesantes y miles de buenas películas por ver. Déjalo, pues, pasar:

      Al pasar la barca me dijo el barquero...

      Salucines

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